El Evangelio de hoy es una pequeña porción del maravilloso Sermón de la Montaña. Jesús había amonestado a sus oyentes a cuidarse de la vanidad y la ambición al hacer sus obras buenas para no perder mérito delante de Dios.
Ahora Jesús les previene de los deseos desordenados por los bienes temporales que haciendo buen uso de ellos deberían servir para ganar tesoros en el cielo.
Trataremos solo la primera parte de este Evangelio, para no ser muy largos: la imposibilidad metafísica de servir a dos señores a la vez.
