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En la espera del Reino de Dios, que comienza aquí en la tierra, pero que es vida eterna, el cristiano debe madurar en la paciencia con temor y temblor por mantener su vocación junto a Dios, confiando en la guía infalible de la Providencia de Dios.
En la espera del Reino de Dios, que comienza aquí en la tierra, pero que es vida eterna, el cristiano debe madurar en la paciencia con temor y temblor por mantener su vocación junto a Dios, confiando en la guía infalible de la Providencia de Dios.