*
“Yo soy Rey. Yo, para esto nací, y vine al mundo: para dar testimonio de la verdad; todo aquel que es amigo de la verdad, escucha mi voz” (San Juan XVIII, 37).
*
“Yo soy Rey. Yo, para esto nací, y vine al mundo: para dar testimonio de la verdad; todo aquel que es amigo de la verdad, escucha mi voz” (San Juan XVIII, 37).
En esta encíclica Pío XI recuerda la consagración del género humano al Sagrado Corazón de Jesús que hiciera León XIII en 1900. La fiesta de Cristo Rey vendría a ser entonces un complemento y una perfección de esta consagración y por eso están íntimamente relacionadas, la devoción al Sagrado Corazón, y la Fiesta de Cristo Rey.