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sábado, 24 de agosto de 2024

Mejor es esperar en el Señor - Domingo XIV después de Pentecostés - Padre Edgar Díaz

San Luis Rey de Francia - 25 de Agosto
El Greco

En la Parusía el juicio sobre los hombres de Iglesia de toda la historia de la Iglesia Católica no los va a tomar de sorpresa, con todo su justo peso, dado que ya Nuestro Señor lo adelanta en las Siete Cartas del Apocalipsis.

sábado, 2 de septiembre de 2023

San Pío X - Padre Edgar Díaz

San Pío X

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El Concilio Vaticano, el 18 de julio de 1870, invocó este pasaje al proclamar el universal primado de Pedro y al sentar así definitivamente en la Iglesia el dogma de la Infalibilidad Papal (Denzinger 1822): “Apacienta mis corderos … Pastorea mis ovejas … Apacienta mis ovejas” (San Juan XXI, 15-17).

sábado, 10 de septiembre de 2022

Dom XIV post Pent – 2022-09-11 – Gálatas V, 16-24 – San Mateo VI, 24-33 – Padre Edgar Díaz

“¡Caminad según el espíritu!” (Gálatas V, 16)
Mosaico del Apóstol Pablo de la Catedral de San Isaac en San Petersburgo, Rusia

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Cuando uno se sienta a escribir un sermón, ¿qué es lo que más le urge escribir? ¿Cuál de todos los mensajes que uno podría escoger de un determinado texto de la Sagrada Escritura serviría más aquí y ahora para la gloria de Dios y la salvación de las almas? Es una elección difícil.

domingo, 29 de agosto de 2021

Dom XIV post Pent – San Mateo VI, 24-33 – 2021-08-29 – Padre Edgar Díaz

Alegoría de la Muerte y un Hombre Rico

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No podemos servir a dos señores, porque se amará a uno, y se aborrecerá al otro. No se puede servir a Dios y a las riquezas. Las riquezas son todos los bienes que podamos tener en este mundo.

sábado, 5 de septiembre de 2020

Dom XIV post Pent – Nadie puede servir a dos señores a la vez – San Mateo VI, 24-33 – Padre Edgar Díaz


El Evangelio de hoy es una pequeña porción del maravilloso Sermón de la Montaña. Jesús había amonestado a sus oyentes a cuidarse de la vanidad y la ambición al hacer sus obras buenas para no perder mérito delante de Dios.

Ahora Jesús les previene de los deseos desordenados por los bienes temporales que haciendo buen uso de ellos deberían servir para ganar tesoros en el cielo.

Trataremos solo la primera parte de este Evangelio, para no ser muy largos: la imposibilidad metafísica de servir a dos señores a la vez.