| Rembrandt |
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En unos pocos segundos los discípulos vieron toda la realidad de Jesús: verdadero Hombre y verdadero Dios. En su sueño restaurador, su completa humanidad; y en su omnipotente autoridad sobre la tempestad, la plenitud de su divinidad: “¿Quién es Éste?” (v. 27).

