Llegado el final de los tiempos es muy triste constatar que por falta de verdadero alimento los fieles “desfallecerán en el camino” (San Marcos VIII, 3).
“En aquel entonces el Reino de los cielos será semejante a diez vírgenes; que tomaron sus lámparas y salieron al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes.