| Mosaico de las Tentaciones de Jesús en el Desierto Basílica de San Marcos, Venecia, Italia |
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Ante la venida de Nuestro Señor Jesucristo, y sabiendo que le queda poco tiempo, el Diablo ataca nuestras almas de una manera mucho más descarada y perversa de como lo venía haciendo. Sus tentaciones son más artificiosas y engañosas de manera tal que “si aquellos días no fueran acortados, nadie se salvaría” (San Mateo XXIV, 22).