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| ¡No peques más! |
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Puede obrar prodigios, pero no milagros; puede citar la Sagrada Escritura, pero no para el bien, sino para el mal.
En el desierto, la verdad de la Sagrada Escritura fue empañada por los dardos que Satanás le arrojó a Nuestro Señor Jesucristo. En las tentaciones en el desierto enfrentó a Jesús con sus textos no para instruir sino para engañar al mismo Autor de la Sagrada Escritura, el Verbo de Dios.

