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| Cristo Rey |
Las Sagradas Escrituras parecen indicar que Cristo no reina en la tierra. Pilato le dijo a Jesús: “Tu nación y los pontífices te han entregado” (San Juan XVIII, 35). Un Rey entregado. Los judíos no le dejaban reinar.
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| La Adoración de los Reyes Magos - Sandro Botticelli - 1475 |
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Según el Diccionario de la Real Academia el misticismo es, en su primera acepción, el estado de la persona que se dedica mucho a Dios o a las cosas espirituales. En su segunda acepción, el estado extraordinario de perfección religiosa, que consiste esencialmente en cierta unión inefable del alma con Dios por el amor, y va acompañado accidentalmente de éxtasis y revelaciones.
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| Cristo reina con su Cruz |
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El Domingo de la Infraoctava de Navidad nos presenta un significativo texto, el Salmo 92 [93]. Y lo hace en tres lugares de la Santa Misa: el Introito; la Salmodia (el Aleluya); y el Ofertorio.
Este Salmo se reza también en las Laudes del Domingo; y antiguamente se cantaba en las Vísperas del Sábado, conforme al epígrafe que lleva en la Vulgata. Se trata de honrar, pues, el valor de este texto que con tanta insistencia la Santa Iglesia lo presenta en la Misa de hoy.
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Se van acercando los tiempos en que vendrá Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo, y Dios se ha dignado a enviarnos un obispo apocalíptico. ¿En qué se diferencia de los demás obispos?
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El Domingo de Ramos, de la vida de Nuestro Señor, fue su entrada triunfal como Rey en la ciudad de Jerusalén. Mientras los buenos israelitas reconocían la realeza de Nuestro Señor, sus enemigos la rechazaban.
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“Yo soy Rey. Yo, para esto nací, y vine al mundo: para dar testimonio de la verdad; todo aquel que es amigo de la verdad, escucha mi voz” (San Juan XVIII, 37).
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En el Evangelio de hoy los Fariseos le preguntan a Nuestro Señor: “Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?” (San Mateo XXII, 36).
En esta encíclica Pío XI recuerda la consagración del género humano al Sagrado Corazón de Jesús que hiciera León XIII en 1900. La fiesta de Cristo Rey vendría a ser entonces un complemento y una perfección de esta consagración y por eso están íntimamente relacionadas, la devoción al Sagrado Corazón, y la Fiesta de Cristo Rey.