“Todos los que en profecías privadas predecían ya para el siglo pasado la resolución del conflicto entre la revolución y la Iglesia con el gran triunfo, el castigo fulminante del mal, el gran emperador, y el pontífice angélico, no se equivocaron en los castigos tremendos que anunciaron. Mas bien se quedaron cortos. Pero el triunfo temporal, fulminante y espléndido de la Iglesia ciertamente no lo hemos visto, ni se ve por ninguna parte”.
El siglo pasado es el siglo XIX para Castellani.
El triunfo no se ve. Por el contrario, se ve un barco a la deriva.
