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| Cristo liberando al hombre mudo del espíritu inmundo |
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La liturgia hoy nos invita nuevamente a considerar al diablo, ya no al descubierto, como sucedió en el Evangelio de las tentaciones de Jesús en el desierto, sino en su doble actividad como verdugo y opresor de los cuerpos, cuando entra a tomar posesión de sus víctimas, los poseídos, y como propagador de calumnias, especialmente, entre los judíos en contra de Jesús.
