*
¡Cuán frágil es nuestra viciada naturaleza pecadora! Por gracia de Dios, nuestra debilidad encuentra un seguro refugio dentro del Inmaculado Corazón de María.
*
¡Cuán frágil es nuestra viciada naturaleza pecadora! Por gracia de Dios, nuestra debilidad encuentra un seguro refugio dentro del Inmaculado Corazón de María.