Jesús durmiendo en la barca - Jules Joseph Meynier
La forma rápida y entrecortada de la súplica de los discípulos más íntimos del Señor, que estaban con Él en la barca, señala la magnitud del peligro que les acechaba.
En unos pocos segundos los discípulos vieron toda la realidad de Jesús: verdadero Hombre y verdadero Dios. En su sueño restaurador, su completa humanidad; y en su omnipotente autoridad sobre la tempestad, la plenitud de su divinidad: “¿Quién es Éste?” (v. 27).